6/4/12

superhéroes de hoy


filosofía para ranas (1/3)

El miedo? que es el miedo? El miedo esta ligado al concepto de cobardía, pero no es la cobardía la causa del miedo sino al revés. Al experimentar miedo, se comete el acto cobarde de comunicar al enemigo lo que sentimos, lo que queremos comunicarle es que aceptamos la derrota de antemano, pues sentir miedo es sentirse derrotado. No es extraño pues, afirmar que la presencia del miedo es el indicador más claro de que se está desarrollando un combate, sea del tipo que sea, entre el organismo que se siente amenazado y la fuerza que ataca o que reprime (o que avanza, por simple inercia expansiva, natural). La ausencia de miedo supone pues, en efecto, otro acto comunicativo de similar importancia. La valentía indica a las fuerzas que rodean y afectan al organismo, que no son consideradas enemigos (...), lo cual produce un efecto balsámico sobre esas fuerzas, las cuales renquean, dudan, reflexionan en busca de otros métodos más refinados para poder convenir una frontera y un mapa de convergencia entre entes. Como intentaré explicar más adelante, la ausencia de temor es un requisito primordial para seguir las consignas del corazón. Es cierto que el temor tiene un origen natural y que, como tal, es también un acto del corazón, sin embargo, la diferencia estriba en la administración de tal impulso. En muchas ocasiones, el miedo a que algo ocurra acrecenta sus posibilidades. Los actos adornados de miedo ponen en evidencia, las vidas que conviven con el miedo menguan forzosamente, puesto que no les importa ceder territorio y fronteras para tener la sensación de vivir más seguros. Una vez el miedo ha sido interiorizado, se vive en la certeza de que, lo que antes era una sensación incómoda de origen incierto, es un elemento inherente a la propia vida y, consecuentemente inevitable.


 kristoffer beltz

3/4/12

Púas de acero IV








el ortobú




er pueblo Los Jíbaros



4.

Un bache de la carretera me trajo de vuelta de aquel sueño en el que ya estaba empezando a naufragar y aterricé en la realidad en cuestión de segundos. Jan y Gregorio seguían a lo suyo, reían y miraban por la ventana desenfadados como chiquillos. Gregorio se volvió hacia mí y me sacudió en el hombro con una señora palmada que sonó como cuando te caes de plancha en el agua,

- Amoh pisha, que tah quedao frito...

Me sentía mareado y tenía un terrible sabor de boca ácido y pastoso. Bebí un trago de agua (¿de agua?, ¿pero qué demonios era eso?) y levanté la cabeza por encima del asiento para ver cómo iba el personal. Delante de Jan y Greg iba una chica tumbada en los dos asientos. Me dio por pensar en aquella rubia que conocí unos meses atrás, en las fiestas de Cruces. Los primeros días venía a mi habitación y me enseñaba sonriente el tatuaje de su ingle. Yo lo único que le enseñaba eran canciones mías que no le interesaban un pimiento, pero para ella compartir gustos era lo de menos. A ella solo le interesaba poder coincidir conmigo en una cosa. Cada día que venía a visitarme acercaba más y más su ingle a mi cara, hasta que un día conseguí incluso verle un tatuaje de mariposa que, por cierto, era de esos que vienen en las bolsas de patatas fritas, allá donde el pubis comienza a hacer valer su nombre. Yo siempre me levantaba y me meneaba incómodo de aquí para allá, dando vueltas por la habitación. Me ofuscaba no saber identificar dónde residía mi interés por aquella muchacha. Aunque era verdad que toda belleza femenina me atraía, algo me impedía tocar aquella piel blanquecina en la que se marcaban sus venas y esas caderas a las que aún les quedaba mucho por decir. Se tumbaba en mi cama descalza y retozaba como una gata, y yo fumaba y le preguntaba tonterías. La misma noche en que la eché de mala manera para no volver a verla más, se me ocurrió que podría escribirle algo, una carta o un poema, yo que sé, nunca se la escribí, algo así como:

Caes desde el cielo como una tormenta de verano imprevisible; yo te miro y sonrío, tú sonríes, yo soy tímido, tu eres valiente, libre, adolescente, tu corazón habla de rescates y pétalos, el mío es una piedra perdida entre los cantos de un río... bla bla bla... pecas salpicadas en tus pómulos, naranjas como... bombonas de butano...

Tras un buen ratín de viaje y divagaciones, llegamos finalmente al pueblo. Un gran cartel medio empotrado en un árbol y oculto por las ortigas no me dejó leer bien el nombre: ¿Los Jíbaros?
Unos compis de viaje nos dijeron que en realidad la fiesta estaba un pelín más lejos, vamos, unos kilómetros de nada, y que había que continuar caminando. Bajamos. Los tres miramos alrededor, impresionados por la contundente demostración de fertilidad de la que era capaz la primavera en los territorios de su jurisdicción. Hacía un tiempo espectacular, todo tipo de fragancias se mezclaban con el silencio y el aire tibio para hechizarnos al instante. Jan y yo nos miramos sonrientes. Ambos lo interpretamos bien, aquella sensación que renacía tras meses en la ciudad era el mejor telón de fondo para la sesión de libertinaje que nos esperaba.

Según bajábamos del autobús, parecía que habíamos tomado el pueblo como una plaga de langostas, aunque por la cara de susto de los locales yo diría que a las langostas en comparación les preparaban un comité de bienvenida. Una señora madura bien entrada en kilos y en años que se dirigía al supermercado, pasó tan cerca nuestro que la cara le cambió de repente a un rictus de inmenso desagrado. Uno de los de la comitiva nuestra, que vestía una chaqueta de cuero tintineante y llevaba una cresta enorme y roja que en vez de destacar parecía entonar con las flores de algunos aloes de las colinas de alrededor, se la quedó mirando:

- Qué paza, no vé que zomo un grupo de actore pa una pelicula del apocalici... que no zabe que pagan mu bien o qué...- se giró y nos guiñó un ojo mientras quebraba la armonía de los cánticos celestiales de los pajarillos abriendo una enorme lata de cerveza con una piedra.
- ¿Qué quiere que haga? Ce le ha arrancao la anilla a la lata, joé... no paá ni una compae...

Justo al lado de la parada había un supermercado donde pudimos hacernos con más víveres. El local era bastante pequeño y lo llevaba una familia del pueblo cuyos miembros se miraban entre ellos divertidos por una situación que, fiel a su cita, ayudaba a crecer al negocio. Tras agarrar lo primero apetecible que vimos, nos pusimos a la cola de la cola, que avanzaba lenta y aburrida como un palomo viejo. La causa se hallaba en un tipo que, en el momento de pasar por caja, le dio un ataque y se puso a correr hacia atrás como un descosido, empujándonos a todos los que hacíamos fila, pues ni miraba ni se detenía. Después de un minuto de forcejeos, alguien debió ceder que caímos todos al suelo como en una loca partida de twister. Luego, el hombre pareció como que despertaba y comenzó a excusarse con todo el mundo mientras decía, sin parar de repetirlo, que es que a menudo le pasaba que lo horizontal le parecía vertical y que sentía que se caía por un precipicio y que no podía controlarlo, que siempre había sido de ir a contracorriente... Luego, aprovechando la confusión, y que el padre de la familia metía ya la mano por debajo del mostrador, se marchó corriendo sin pagar lo que se llevaba escondido en el sobaco: una gran bolsa de papel higiénico. 

Al salir del super le volvimos a ver. Charlaba con otro tipo en la puerta de un bar que había en el parking y parecía querer endosarle un rollo de papel por unos euros de nada. La taberna, de corte rústico, se presentaba al mundo con un cartel medio colgando en el que se podía leer “Bar el Ápice”. Jan escuchó decir a alguien que alguien había dicho que había escuchado que allí dentro vendían la priva a mitad de precio y decidimos entrar para completar el cupo de nuestro sustento. ¡Claro!, ¿por qué no? Parecía que estábamos de suerte.

1/4/12

La única manera de avanzar
es desprenderse de uno mismo, extraer al ser de la palabra,
al acto de la intención, a la emoción del adueñamiento
y al deseo de su objeto imaginario,
ir horadando el túnel, perder una y mil pieles,
consumir lo superfluo en una fiesta de llamas,
dejar que se desinflen lo yo parásitos, no ser ni esto ni lo otro,
unir los dos polos en un sólo círculo,
atrapar la mirada que está detrás de la mirada,
de ojo en ojo ascender hasta la conciencia final
donde todo lo injertado, tatuado, copiado, falsificado
es llevado por el viento como un enjambre de pétalos.
Mente vacía y corazón lleno,
calmando el deseo, deshaciendo los nudos ciegos,
integrando el árbol acorazado al bosque desnudo,
nuestra patria son las huellas que dejamos
en la corteza de la Tierra,
nuestra edad es la del cosmos,
en nuestro corazón habitan los que fueron,
los que son y los que nacerán,
venimos del todo, vamos hacia el todo, somos el todo.
Nunca más nuestra mente defecará definiciones,
nunca más en nuestro pecho silbará la víbora de la crítica,
nunca más entre nuestras piernas
el deseo de una carne sin alma afilará sus anzuelos,
nunca más nuestro cuerpo aspirará a ser una máquina eterna,
venceremos ese grito de ignorancia que es la angustia,
despegándonos del pegajoso suelo
donde quieren echar raíces nuestros pies
eligiremos como camino
la impalpable sombra y el sólido vacío,
venceremos el espejo que compara
sembrando en nuestra alma
la amargura de la inferioridad,
demoleremos la pirámide de ancestros que llevamos
incrustada en la espalda
encadenándonos al cadáver de un tiempo estancado,
cavando hasta el fondo de nosotros mismos
llegaremos por fin al orígen donde la palabra se disuelve
y nuestro espíritu es el centro de todo lo que existe.
Placer incesante, orgasmo eterno,
silencio que es la suma de todas las músicas.





ไม่มีใคร

31/3/12

MMXII

Des mers et des rivières,
des piscines sauvages et des lacs,
j'ai senti les bosquets du Nord
et un feu de joie savante
entre les bois
dans la nuit;
le semence
à l'origine du temps diabolique,
silence en réponse au silence.

Avec le bruit d'un torrent
tombant sur mes os
qui me faire voir la vérité,
ma moelle danse une mélodie
symbole du néant
passager et coulant
d'une enfance éternelle
infusé avec mon rire;
cela, ici, autur et en moi,
cela ne finira jamais
donc mon âme est ancienne
comme un chêne millénaire.

glandularmodular

aquí falta algo



“MORNING” means “Milking” to the Farmer
Dawn to the Apennines—
Dice to the Maid.
“Morning” means just Chance to the Lover—
Just Revelation to the Beloved.        5
Epicures date a breakfast by it!
Heroes a battle,
The Miller a flood,
Faint-going eyes their lapse
From sighing,        10
Faith, the Experiment of our Lord!

Emily Dickinson, The single Hound XXXVII

al país de la alondra


Me voy por el camino
Que cosieron otros,
Me voy dormido en olas
De corales rojos.

Me acuesto en el regazo
De lo que no tiene nombre.
Me duermo en mi recuerdo…

Se fueron los dolores
y quedó la floreada luz del bosque,
La vaporosa brizna de estrellas…
Atrás quedó la noche.
La pena que el mundo exhala 
Y su corte de actores.

Me voy con el viento.
A cantarle a la luna,
A trotar en el cielo,
A no estar en nada,
Y en todo el universo…





S. Platón , poesía futura 

25/3/12

MMIX

Pasaron los años en la ciudad oscura, Granada, lo bastante o suficiente iluminada hasta el momento de mi exilio. Decidí salir, partir lejos; y he acabado en una ciudad sin rostro, en un Londres de cliché, rodeado de un todo inmenso, viajando por las calles, huyendo de fiestas nocturnas de frivolidad entonces inapropiada, retirándome a pubs oscuros de pareces llenas de fotos antiguas y nombres irlandeses. Y es en mis noches frías, de buscar calidez en una barra, de pasar cigarrillos y tragos con la mirada fija en una jukebox, de conversaciones breves con algún truhán extraviado, de abrigarme en la puerta, borracho, saliendo al cerrar cada antro, que me he olvidado de mi: en paseos nocturnos en soledad en horario de servicios mínimos, buscando refugio y calma en mis 8 metros cuadrados de hogar improvisado. He dormido algo, amanezco con ropa de calle, algo me obliga a salir de nuevo, a pasearme en la tarde temprana, sumergiéndome de un lado a otro de multitudes en las aceras, visitando barrios nuevos sin nombre. Siempre acabo en las afueras sin importar los kilómetros de bloques de por medio; no quiero olvidar que estoy en el mundo, no quiero olvidar que este no es mi mundo. No quiero estar aquí aunque acabo de llegar. No quiero estar aquí aunque bien podría quedarme. No quiero estar aquí aunque esto sea una isla. Quiero ir al este, a una Europa semicongelada en el tiempo que solo he visto de reojo, a pasar frío en un valle en Sihor, a recorrer las veredas infinitas y llanas de la meseta de Cluj-Napoca, a sumergirme en la luz breve y tenue del otoño entre Ucrania, Hungría, Yugoslavia, Bulgaria, Moldavia y el Mar Negro, en lugares que todavía no sé pronunciar. Tengo que ir y no sé cómo, tengo que ir y sé que no puedo. Hay un destino que allí aguarda, pero ¿iré? No lo creo. Siempre se puede cerrar una puerta, pero de esta el pomo me quema las manos y no encuentro el modo de desprenderme de ella. Y por eso sé que no puedo y que, de algún modo, debo seguir. Cuando es demasiado tarde para olvidar un imposible, lo único que queda es aguzar el ingenio para que lo absurdo e incluso lo insostenible tengan su oportunidad de manifestarse.

22/3/12

Català bizarro bigarrat poètic en cabreig tonal ascendent



T'esperen nits en blanc lluint les inicials
em pots planxar el pijama nou quan vegi a l'hospital
avui l'espera; no vindrà, avui que t'has vestit de blanc
oficis confiscats
vigila, sospita a casa teva et fan la guitza
respira i esquitxa a casa teva et volen mort
per més que avui em diguis
a poc a poc les dents fan mal
al peu d'una llitera, llençols humits, tenyits de sang,
ho veus, t'ho dic, pots creure'm
no et fiïs del teu amant
sóc curt de vista, creu-me
fes d'ocellet i emigra
vigila, perilles, on neda el temps?
Barrina, espia, ets un estrany
mal sigui a cau d'orella, fas pudor d'all
conxorxa mal entesa, un xarrup com tants
et desesperes, no vindrà, avui que t'has vestit de blanc
desficis confiscats, vigila, sospita, no et queda temps
desperta't, desvetlla't, pren el que és teu
oli en un llum i no il·lumina vindrà el llop
veus pampallugues, ja s'ha fet fosc
el sol solet fa ullades, el pare avui m'ha dit que no
no anirem a la platja, fa un dia amb ulls de gos com fuig
no jugarem a sorra, no pastarem castells
els peixos faran festa, sota el coixí, l'enyor
i xiscles renegues i prendràs mal
xiuxiueges prop del mirall
vigila, sospita, on neda el temps!!
La Monalisa espera llavis beneïts
tocat pels vespres aniràs de festa (no tornaràs)
tocats pels vespres agafes la vespa (no tornaràs)
la, la, la, la... no tornaràs, si ets cap d'esquila xarrup d'all.