4/5/12

pantallas


Estoy sentada.

Frente a mí el campo, vasto, lejano.

Mi mirada se detiene en las seis pantallas de rafia que disfrazan las bombillas de luz de la galería. Una está torcida. Desentona con la armonía del lugar.

Quisiera levantarme y enderezarla.

No debo.

Esa acción interrumpiría la conversación de los otros y supuestamente la mía. No es adecuado. Tal vez piensen que estoy un poco maníaca. Tengo ganas de hacerlo.

Por el rabillo del ojo la miro y me molesta su falta de prolijidad, su torcedura.

Trato de seguir el hilo de las palabras pero no dejo de vigilarla esperando el momento de una pausa o que el tema cambie para, con aparente espontaneidad - sólo yo sé de apariencias-, levantarme y aún conversando, de manera cuidadosamente despreocupada, ponerla en su lugar. Riéndome de un comentario que no escuché (pero todos ríen, esa es mi guía) me pongo de pie...

Ya está... Nuevamente en la posición correcta.

Ahora soy yo quien sonríe y se me escapa un suspiro de satisfacción. Está derecha. Nadie se ha percatado de mi preocupación y todo continúa como debe ser. Me siento con los otros. Ahora sí participo sabiendo de qué hablan. Intervengo. Escucho y soy escuchada.

El viento se arremolina en la galería abierta. Nos refresca y aleja las moscas. Nada mejor.

Me río, disfrutando del momento. Giro mi cuerpo para tomar un vaso y de soslayo irrumpe en mi campo visual.

Sigue en la misma posición en que la dejé.

Le contesto a la persona de mi derecha y mi ojo izquierdo la percibe. Me inclino como buscando algo en la mesa y mi otro ojo trata de vigilarla. Despreocupada, me levanto para acercarme al campo en calma y ahí está.... Torcida.

Me espera...




Leonor

28/4/12

plantas que curan...


Había una vez unos individuos que se llamaban Todo el mundo, Alguien, Cada uno y Nadie.

Surgió un importante trabajo que hacer, y se pidió a Todo el mundo hacerlo. Todo el mundo estaba seguro de que Alguien lo iba a hacer. Cada uno podría haberlo hecho, pero al final resultó que Nadie lo hizo. Alguien se enojó porque, claro, el trabajo era de Todo el mundo. Todo el mundo pensó que Cada uno podía hacerlo y Nadie, por su parte, no dudaba de que Alguien lo haría.  Al final, Todo el mundo hizo reproches a Cada uno porque Nadie había hecho lo que Alguien debía hacer.

27/4/12



Deep in the ocean, dead and cast away,
where innocence is burned... in flames.
A million mile from home, I'm walking ahead.
I'm frozen to the bones, I am.

A soldier on my own, I don't know the way.
I'm riding up the heights... of shame.
I'm waiting for the call, the hand on the chest.
I'm ready for the fight... and fate.

The sound of iron shots is stuck in my head.
The thunder of the drums dictates
the rhythm of the falls, the number of deaths,
the rising of the horns... ahead.

From the dawn of time to the end of days,
I will have to run... away.
I want to feel the pain and the bitter taste...
of the blood on my lips... again.

This steady burst of snow is burning my hands.
I'm frozen to the bones, I am.
A million mile from home, I'm walking away.
I can't remind your eyes, your face.

26/4/12

Zaraza





Când apari seniorita în parc pe-nserat
Curg în juru-ţi petale de crin
Ai în ochi patimi dulci şi luciri de păcat
Şi ai trupul de şarpe felin

Gura ta e-un poem de nebune dorinţi
Sânii tăi un tezaur sublim
Eşti un demon din vis care tulburi şi minţi
Dar ai zâmbetul de heruvim

Vreau să-mi spui frumoasă Zaraza
Cine te-a iubit
Câţi au plâns nebuni după tine
Şi câţi au murit?
Vreau să-mi dai gura-ţi dulce Zaraza
Să mă-mbete mereu!
De a ta sărutare Zaraza
vreau sa mor şi eu.

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Cuando apareces en el parque
al atardecer, señorita,
pétalos de lirio blanco caen sobre ti;
dulce deseo y destellos
de pecado arden en tus ojos
y tienes cuerpo de serpiente felina.

Tu boca es una oda a los deseos locos,
tus pechos un sublime tesoro,
eres un demonio de sueños
que se revuelve y miente,
pero tienes sonrisa de querubín.

¿Me quieres decir, hermosa Zaraza,
quién te ha amado,
a cuántos fulminaste de locura
y cuántos han muerto?
Quiero que me des tus boca dulce, Zaraza,
¡que me envenenes eternamente!
De tu beso, Zaraza,
yo quiero morir también.

24/4/12

Sniff XII

Respiración para la compresión del Qi 


Se trata de un ejercicio fundamental de respiración diafragmática profunda para absorber y poner en circulación la energía vital del aire, y para inyectarla en los órganos, glándulas y músculos mediante una compresión interna. La mente debe concentrarse exclusivamente en las corrientes de aire que entran y salen del organismo, mientras visualiza la energía moviéndose por los meridianos a cada respiración.

Tras una larga práctica, su mente aprenderá a dirigir la energía eh vez de limitarse a seguirla por el cuerpo, cumpliendo así el precepto taoísta de que «la energía sigue a la mente allí dónde ésta la dirige».

Postura: En pie, sentado, tendido, caminando. Las mejores son de pie y sentado.
Técnica: Vacíe completamente los pulmones y en seguida comience una inhalación larga y lenta a través de las ventanas de la nariz, tan abiertas como le sea posible.

Visualice una corriente luminosa de energía pura que fluye hacia el interior de los pulmones mientras va inhalando. Cuando los pulmones estén llenos sin incomodidad, aplique los Tres Cerrojos y trague con fuerza. El acto de tragar ayuda a desplazar la «burbuja de energía» hacia el fondo del abdomen inferior. Durante la breve fase de retención, dirija su atención a la zona del ombligo e imagínese que la energía se acumula ahí eh forma de luz y calor.

Acto seguido, afloje con suavidad los Tres Cerrojos y comience una larga, lenta y controlada exhalación a través de la nariz, manteniendo la lengua firmemente pegada al paladar. Visualice la energía extendiéndose por todo el cuerpo a través de la red de meridianos a medida que va exhalando. Si alguna parte del cuerpo está enferma, trate de dirigir la energía hacia ella mediante la concentración de la atención mental en ese punto durante la exhalación.

Haga una breve pausa, relaje el abdomen y repita estos pasos. Al principio, limítese a hacer tres o cuatro respiraciones para la compresión del Qi consecutivamente, luego relaje los pulmones y los canales de energía con cinco ó seis respiraciones en Fuelle y repita otras tres ó cuatro compresiones de Qi. Vaya aumentando gradualmente hasta realizar seis ó siete compresiones seguidas, con dos ó tres series en cada sesión.

Beneficios: Este ejercicio carga el organismo con dosis concentradas de Qi, lo distribuye por toda la red de meridianos y lo inyecta en los órganos, glándulas y demás tejidos. También estimula el sistema nervioso central y ayuda a cultivar la conciencia interior de la armonía entre cuerpo, respiración y mente.

23/4/12

Happiness is a simple shadow of the being; unhappiness a shadow of the ego. The ego remains eternally unhappy, and the being is eternally happy. The being cannot be unhappy – that is not its nature. The ego cannot be happy – that is not its nature.

The whole human dilemma is that we go on trying to make our ego happy, and that is not possible. The more we fail, the more unhappy we become. And of course when we feel too unhappy, we try too hard to become happy. And this goes on in a vicious circle.

Osho

homo teclis

pulsé Intro y me difuminé en gris

criaturas oseas

22/4/12

Dumnezeu ştie ceea ce am eu nevoie

Le pedí al Eterno que se llevara mi dolor.

El Eterno me dijo: “No. No soy yo quien debe llevárselo, sino tú quien debe dejarlo salir”.

Le pedí al Eterno que sanara a mi hijo que quedó paralítico.

El Eterno me dijo: “No. El espíritu está completo, el cuerpo es solo una realidad temporal”.

Le pedí al Eterno que me diera paciencia.

El Eterno me dijo: “No. La paciencia es fruto de la adversidad; no se ofrece, se gana”.

Le pedí al Eterno que me diera felicidad.

El Eterno me dijo: “No. Yo te bendigo y tú eliges si quieres o no ser feliz”.

Le pedí al Eterno que me liberara del sufrimiento.

El Eterno me dijo: “No. El sufrimiento te aparta de las ambiciones del mundo y te acerca más a mi”.

Le pedí al Eterno que me ayudara a ser mejor.

El Eterno me dijo: “No. Tendrás que crecer tú solo; yo te daré la simiente para que crezcan frutos".

Le pedí al Eterno que me diera todas las cosas que me alegran en la vida.

El Eterno me dijo: “No. Yo ya te he dado la vida para que disfrutes de todas las cosas”.

Le pedí al Eterno que me ayudara a amar a todos los seres igual que él me ama a mi.

El Eterno me dijo: “Bien, por fin... estás empezando a aprender".





Anónimo
Explican igual mis verdades que mis mentiras
Aunque son mi Ego, no son Yo-mismo

Cuando volvemos al origen, alcanzamos el sentido.
Cuando perseguimos objetos externos, perdemos la razón.
Si hay lucidez, no hay objeto ni sujeto.
Cuando la mente está quieta, las diez mil cosas desaparecen. 

Como un pez agitándose cuando se le saca del agua, lejos de su casa en el río, así se retuerce la mente cuando abandona el reino de la muerte.